Los 8 errores más repetidos a la hora de crear una startup

diego/ Febrero 28, 2016/ Emprendimiento, Innovación, Startups/ 0 comentarios

El gran enemigo de todo emprendedor, especialmente de aquellos que apuestan por nuevas fórmulas que emergen para dar un producto o servicio nuevo, es sin duda el tiempo. O mejor dicho las prisas.

Tal y como sucede con cualquier tipo de negocio, una startup necesita un tiempo de maduración, un plan de empresa que la respalde y un planing de tiempos y objetivos que se deben ir cumpliendo, cuidadosamente, uno a uno, sin querer saltar las etapas propias de toda nueva aventura empresarial. Apresurarse en busca de lo que uno tiene en la cabeza o sobre el papel es, pues, uno de los grandes pecados capitales de todo nuevo emprendedor.

Es por eso que es clave tomarse el tiempo necesario para madurar y macerar la idea que tenemos en la cabeza antes de lanzarnos con el comienzo de una aventura costosa, larga y no siempre tan satisfactoria como pensamos, como es una startup.

Otro error que se repite una y otra vez, especialmente en los jóvenes emprendedores o emprendedores neófitos es el de no dibujar con claridad cuál es el modelo de negocio sobre el que vamos a trabajar. Definir cuál es el objetivo, así como el camino para llegar a él debe ser una de las primeras premisas antes de ponerse manos a la obra con los siguientes pasos. No tener los conocimientos necesarios sobre las materias con las que vamos a tener que lidiar en el día a día, el sector en el que nos vamos a meter o no plasmar cuál debe ser la meta en un plan de negocio que presentaremos a los futuros inversores de nuestra idea es poner la primera piedra para enviarlo todo al traste.

Si antes hablábamos de un error propio de la juventud como es el de querer abarcar más de lo que toca o definir con exactitud qué es lo que vamos a hacer -y qué no- uno de los más habituales en el que caen los empresarios más experimentados es, paradójicamente, el de no aprender de nuestros fallos y errores. Conocer cuáles han sido nuestros puntos débiles en nuestras anteriores experiencias laborales o proyectos personales, trabajar en revertirlos para que no vuelvan a repetir, asimilar el fracaso como parte del aprendizaje y canalizarlo en busca del éxito es fundamental a la hora de afrontar un nuevo proyecto empresarial.

errores startup

Muchos de los empresarios que inician una nueva aventura ‘ganadora’ están convencidos de que su idea, tal y como la tienen concebida, y con todo tipo de detalles que plasmarán en su idea de negocio, funcionará a la perfección sí y sólo sí, se lleva a cabo de tal manera. Una concepción que de por sí no es negativa salvo por el hecho de que, si esto no va acompañado de un estudio de negocio que lo ratifica, puede resultar de lo más peligroso. Es por eso que se debe estar atento a qué es lo que demanda nuestro target, por qué lo demanda, cómo lo demanda, y dárselo tal y como desea en cada momento. El inmobilismo, propio de no estar al tanto de las tendencias y cambios propios en el mercado y los consumidores, es también una autopista directa al fracaso.

Volviendo a los errores propios de los principiantes -todos los empresarios lo han sido, también los de éxito- encontramos un error que puede lastrar cualquier tipo de aventura empresarial. Este no es otro que no dejar por escrito y firmado cuál es la implicación de todos y cada uno de los socios o participantes del negocio. En la mayoría de los casos, la vinculación entre estos es muy estrecha siendo amigos y familiares, por lo que se piensa que se trata de un trámite que debemos obviar, pero nada más lejos de la realidad. Qué papel tiene cada uno, qué aporta cada uno o cómo se reparten los beneficios se debe explicitar apriori.

Delegar es capital en cualquier empresa, y también en las de nuevo cuño, pero una cosa es ceder un espacio de dedicación a un profesional determinado y otra es desentenderse o, como sucede en muchos casos, ceder la gestión de un departamento -cuando no de la actividad entera- a una empresa externa. Recuerda que cada vez que cedes o delegar en alguien pierdes parte del control de lo que tienes entre manos, por lo que es muy importante que haya confianza y una relación estrecha entre el que delega y el delegado. De lo contrario, no lo hagas y sigue buscando el socio adecuado.

Pasos para empezar con buen pie una startup

Muy relacionada con la anterior aparece el clásico error de poner en marcha una gran idea en manos de un equipo que no es el correcto. Tienes que tener claro que, en un startup, el perfil del trabajador no es exactamente el mismo que el que funciona en el resto de empresas convencionales. La rapidez con la que cambia el mundo en el que estamos obliga a estar muy encima de por dónde van los tiros en cada momento. Elige a especialistas en cada campo y asegúrate que les apasiona la idea y que están preparados para el esfuerzo extra que supone estar ‘al día’ en lo necesario para que pueda fluir el plan de negocio.

Por último, es capital poner el acento sobre la necesidad de no desfallecer en el intento y llamar a todas las puertas y tomar todos los caminos que se revelen como interesantes y que nos puedan ayudar a seguir creciendo. El ‘no’ por adelantado no existe y hay que ser valiente. Sólo así se alcanza la cima del éxito.

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