Los problemas que más se repiten en las empresas familiares

diego/ enero 17, 2019/ Emprendimiento/ 0 comentarios

Aunque siempre han existido, desde la llegada de la crisis económica que azotó España hace más de una década los negocios familiares proliferaron notablemente hasta convertir a nuestro país en uno de los que más apuestan por una fórmula tan interesantes como peligrosa.

Y decimos peligrosa porque los casos en los que la unión de sangre con trabajo han salido mal. Algo que explicaría por qué tienen una tasa de cese de negocio tan alta, ya sea como consecuencia de la falta de capital o de conocimientos del sector en el que las familias se sumergen.

Además, parece demostrado que, cuando son las familias las que deben organizarse el trabajo en una empresa familiar, es más posible que se den casos de confrontaciones de intereses, dificultades a la hora de asumir los roles, la contratación de personal cualificado y la dirección correcta del proyecto. Todo ello desemboca que siete de cada diez negocios familiares no superen el tercer año de vida.

Los principales conflictos que se repiten en las empresas familiares

Nepotismo

Incorporar familiares a un proyecto empresarial por el mero hecho de serlo, en ausencia de conocimientos sobre sus responsabilidades o por debajo de los que les exigimos a empleados externos, es el primero de los grandes males a los que se enfrentan estas organizaciones.

Un problema que solo se puede solucionar contratando personal preparado que es capaz de aportar aquello que ningún integrante familiar puede hacer.

Mezclar familia y empresa

Pasar de ver a un familiar como un superior o inferior en la escala de rangos de la empresa no es sencillo. A menudo esto genera sentimientos de confrontación. También parece demostrado que es en estas organizaciones cuando se dan más distracciones, absentismo y baja productividad.

No mezclar temas familiares y empresariales, separar por completo nuestras responsabilidades de nuestros lazos y saber que cuando estamos trabajando lo hacemos en beneficio de un bien común pueden ayudar a menguar estos handicaps.

Conflictos emocionales

A menudo la relación diaria más allá de familiar acaba entorpeciendo el correcto desarrollo de una empresa. Cuando hay un interés común tan importante como lo es el que se traduce en sustento para varios miembros de una misma extirpe se debe anteponer el interés de la empresa al personal, separando las rencillas personales que podamos tener fuera del ámbito laboral.

Relación padre-hijo

A menudo se espera de un hijo ya no que se haga cargo de la empresa del padre ni que siga sus pasos, sino que los copie. Negar la posibilidad de que emprenda por su cuenta, opte por distintas estrategias empresariales o tome decisiones que no gustan al padre puede acabar suponiendo el cierre de la misma. De igual forma, pasar por alto aquello que no pasaríamos a un subalterno daña progresivamente una actividad empresarial pudiendo llegar a convertirse en el elemento central de su fracaso.

Poca profesionalidad

No definir los papeles, las funciones y trabajar conforme a lo haría una organización profesional con un plan de empresa convierte una empresa profesional en una empresa poco profesional, menguando cualquier opción de éxito.

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